Educación

24 Jul, 2019

 

Discurso pronunciado por el Sr. Rector Dr. Franklyn Holguín Haché en ocasión de la Graduación extraordinaria Maestría en Administración de Negocios (MBA) de las Universidades APEC y UQÁM

“Pienso, podemos explicar este momento que vivimos, considero que estamos en un período de tiempo en que, un nuevo intento del hombre de negar los principios en que se funda la sociedad cristiana, y de discutir el reinado de la tierra, a aquél que se hizo intérprete de todos los cuerpos, de todas las miserias, de todas las culpas, de todas las humillaciones, y las depositó a los pies de la cruz, para que siempre se convirtiese en rescate, y diera valor de vida eterna, a todos los dolores humanos, y cuando extendió sus brazos ante la expectativa universal, para ofrecer a los hombres de buena voluntad, no sólo la posesión de la tierra, sino también la posesión del cielo y el imperio de la esperanza infinitiva”.

Terminan su MBA y al despedirles, me permito dejar en ustedes algunos conceptos e ideas, que entiendo, deben ser el centro de sus pensamientos y acciones:

Primero, quiero citarles a Pablo que nos dice: “Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Aunque yo hablara la lengua de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de la profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de la ciencia y mi fe fuera tan grande, como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve”.

Segundo: Zygmunt Bauman, el más renombrado estudioso del mundo contemporáneo dice que “Nos guste o no, por acción u omisión, todos estamos en movimiento”. Y lo dice porque para sobrevivir en las condiciones de la posmodernidad, para ser exitoso en la vida social, la inmovilidad no es una opción. Por ejemplo, esta meta que ustedes alcanzan hoy al terminar un nuevo grado universitario, es apenas un punto de partida. Entraña una meta alcanzada, pero de ahí en adelante es mucho el camino que hay que recorrer. No hay ninguna posibilidad de éxito en detenerse, lo que marca la línea ascendente del desarrollo personal hoy, es concebir la formación universitaria como algo inacabado, como un proceso ininterrumpido de fijación de espacios. Algunos de ustedes, se volverán plenamente habitantes del mundo contemporáneo, y serán “globales”, en el sentido en el que la tecnología denomina la época, otros, los que se detengan, vivirán un trance que no resulta agradable, ni soportable en un mundo en el que los “globales” dan el tono e imponen las reglas del juego de la vida.

De modo que, en nombre de las Universidades Quebec y APEC, los felicito por vencer este escalón tan significativo de su proceso formativo. Y repito la consigna: en esta llamada sociedad del conocimiento quienes se detienen renuncian por anticipado al éxito. Es como si este siglo XXI fuera esencialmente épico, y quienes se detengan cometen el loco error de truncar sus sueños.

Finalmente, les pido, asuman el carácter transformador, y no permitan que impere la corrupción, y esta se defienda con la impunidad, cuando se acepta como algo normal la pobreza y la miseria de millones de dominicanos, cuando se permiten los feminicidios y toda forma de violencia contra la mujer y los niños, cuando la salud o la educación no son reales derechos de todos, cuando se fomenta el odio, la división y la discriminación de cualquier género, cuando se violan los Derechos Humanos, cuando se daña la naturaleza y degradamos nuestros ecosistemas, cuando no se premia el trabajo y el esfuerzo, sino que se fomentan los privilegios y los contubernios de intereses.

“Que la luz que apareció sobre la tierra con el primer maestro, siga siempre encendida y continúe brillando cada día, con más fuerzas, en todos nosotros y en los dominios de la conciencia humana”.

Que Dios les bendiga y acompañe siempre.

¡Felicidades!