General

31 Ene, 2019

 

Discurso del Rector Dr. Frankly Holguín Haché en la celebración del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte

 

Desde el 26 de enero día del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte, y hasta el 27 de febrero fecha gloriosa de nuestra independencia, celebramos el Mes de la Patria, rindiendo culto a nuestros Padres fundadores y a los símbolos, que nos identifican como dominicanos en el mundo. Es por tanto, durante este período cuando se coloca en el nivel más alto la dominicanidad.

 

“Duarte fue el ideólogo de nuestra independencia, tarea para la cual fue capaz de hacer los mayores sacrificios, en aras de despertar entre la juventud de su tiempo las ansias de libertad que pondrían fin a la oprobiosa y humillante ocupación haitiana, que por 22 años pisoteó nuestro territorio”.

 

Influenciado por las ideas de libertad y progreso que imperaban en Europa, germinaron en Duarte las ansias de romper las cadenas que ataban la tierra que le vio nacer, y no vaciló en tomar la decisión de llevar a cabo cuantas acciones fueran necesarias para lograr ese propósito”.

 

Me permito señalar “que para encontrar una austeridad comparable a la de Duarte, sería menester recurrir a la historia de los santos y de otras criaturas bienaventuradas: ser virtuoso, despreciar las riquezas, ser insensible a los honores, ser superior al odio y superior a la maldad, es elevarse sobre todo lo que se halle tocado con fango de la tierra”.

 

Como un designio divino, a partir de su fecha natalicia es que celebramos la independencia de la República Dominicana, durante este tiempo maravilloso toman intensa relevancia los colores blanco, azul y rojo, los símbolos patrios, el Himno Nacional, el Himno a la Bandera, el Escudo y la honra sublime a los Padres de la Patria, estos símbolos copan el paisaje y afloran la cara más alegre de la idiosincrasia dominicana.

 

Al recibir el Mes de la Patria, el más importante de nuestro almanaque histórico, queremos compartir con ustedes el orgullo de ser dominicanos y el de juntos, continuar el sueño de la dominicanidad que se comenzó a ejecutar con La Trinitaria y culminó en La Puerta de la Misericordia, dando como fruto nuestra gloriosa Independencia Nacional.

 

Hoy sentimos que el ideal de independencia está pendiente. Es necesario que además de haber ganado batallas, de tener nuestra bandera y nuestro escudo, se hace imprescindible tener hombres y mujeres dispuestos a construir y conseguir que ese ideal se cumpla.

 

Demostremos el valor que tiene ser dominicano. Hay que creer en el país y querer que se desarrolle justo e inclusivo.

 

¡Mantengamos siempre viva la esperanza del progreso de la tierra que nos vio nacer!